Drawa White, como un poema de la naturaleza, narra capítulos de pureza y elegancia. Su color base es inmaculadamente blanco, semejante a un paisaje cubierto por la primera nieve, ofreciendo un deleite visual tranquilo y refrescante. Las elegantes vetas grises, como una brisa suave que barre un lago, se desplazan suavemente sobre la superficie de la piedra, delineando el encanto grácil de la naturaleza.